domingo, diciembre 04, 2011

SOCIOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN



Sociología de la comunicación y nuevas tecnologías

Autor/-a: Alvaro Gascue Quiñones


Introducción

Tradicionalmente los dos ejes centrales de investigación de la sociología de la comunicación han sido los medios masivos, principalmente en lo relacionado a su incidencia a la conformación de la opinión pública, y el estudio de la comunicación interpersonal.

En la primera línea de trabajo son importantes las contribuciones de las escuelas de inspiración marxista, de la escuela de Frankfurt en sus diversas variantes y del estructural funcionalismo estadounidense.

Obviamente las dos primeras hacen fundamentalmente hincapié en la capacidad de reproducción de los medios masivos de comunicación de los valores de la ideología de la clase social hegemónica y en menor medida en quienes son los propietarios de estos mismos medios, aunque no debe perderse de vista la relativización que supone la contribución de Gramsci al respecto, que si bien admite que los medios masivos pueden ser efectivamente un instrumento destinado a consolidar la dominación de clase también pueden ser una zona más de expresión de la lucha ideológica de las mismas. 

En cuanto al funcionalismo podemos ir desde la teoría pionera de Lasswell para quien los mensajes eran como "agujas hipodérmicas", o "balas mágicas", que generaban en los receptores la respuesta deseada por el emisor, hasta la visión más sofisticada de Lazarsfeld. 

Para Lasswell si la respuesta de los receptores no se ajustaba a las expectativas de los emisores, el problema estaba en la calidad del mensaje en sí, y si no era efectivo se debía reformular, claro, a condición de que ese mensaje fuera funcional. 

Posteriormente, siempre desde una perspectiva similar, Lazarsfeld y Merton cumplieron un papel protagónico en la fundación de la denominada Mass Communications Research, visión que predominaría ampliamente en los años ‘40 y ’50 y que aún hoy está vigente. Para ellos la sociología debe estudiar la influencia de los medios sobre los individuos en tanto ciudadanos (opinión pública) y consumidores (publicidad). En este sentido son relevantes las investigaciones de campo de Lazarsfeld que pusieron en entredicho la visión lineal de Lasswell al atribuirle un papel importante en la generación de la opinión pública a los líderes de opinión que se vinculan cara a cara con sus grupos sociales de influencia.

De todos modos la formulación de Lasswell (aguja hipodérmica o bala mágica) no ha sido totalmente dejada de lado y, por ejemplo, tuvo su nuevo cuarto de hora con el advenimiento de la televisión y de algún modo vuelve a aparecer en algunos autores respecto a Internet.

En cuanto a la segunda vertiente, la comunicación interpersonal, es clave la contribución del interaccionalismo simbólico, orientación teórica originaria de la Universidad de Chicago y cuyo miembro más influyente en lo que le hace a la sociología de la comunicación es Erving Goffman, no solo por su propio aporte sino, también, porque además fue un eslabón entre el interaccionalismo y la escuela de Palo Alto. 

Goffman realizó sus primeros estudios en la Universidad de Toronto y, luego, ya instalado en Chicago, obtuvo su Maestría (1949) con un análisis crítico de la metodología utilizada en una investigación realizada para la CBS; la misma se titula Características de la reacción a la experiencia figurada y su doctorado (1953) con la tesis titulada: Conducta comunicativa en una comunidad isleña.

Si seguimos recorriendo la obra de Goffman, periódicamente aparecerán trabajos de su autoría relacionados tanto con la comunicación como con los medios masivos. Un ejemplo notable por su vigencia a través del tiempo es su artículo Gender Advertisement que consiste en un análisis de la imagen que la publicidad transmite de la mujer y del hombre. 

Volviendo a la historia general de la sociología de la comunicación en 1948 Shannon dio a conocer su monografía Una teoría matemática de la comunicación. Siendo este autor un matemático e ingeniero electrónico su planteo comunicacional teórico deviene directamente del esquema físico de un sistema de aparatos telefónicos (su esquema es también aplicable a la comunicación digitalizada y por ello se lo considera uno de sus pioneros). Una vez publicada su monografía, que alcanzó una fuerte divulgación encaramada sobre la visión cientificista propia de la época, generó el rechazo de cientistas sociales que al igual que Shannon estaban también investigando los fenómenos comunicacionales pero desde una perspectiva humanista.

El grupo más representativo de la resistencia a Shannon, y por extensión a la teoría de la comunicación funcionalista, es la conocido como escuela de Palo Alto o "colegio invisible", encabezado desde principios de los ‘40 por un grupo relativamente reducido de psiquiatras, psicólogos y sociólogos, siendo uno de sus aportes la idea de que la comunicación era un proceso circular, visión bien distinta no solo a la Shannon sino también a la de Lasswell, ya que supone no solo que el emisor influencia al receptor sino también éste influencia al emisor. 

Además, tal como afirma Mattelart, a la noción de comunicación aislada como un acto verbal consciente y voluntario que sustenta la sociología funcionalista, se opone la idea de la comunicación como un proceso social permanente que integra múltiples modos de comportamiento: la palabra, el gesto, la mirada, el espacio individual (Mattelart y Mattelart, 1997:48).

Pero este escenario general de la sociología de la comunicación que, si bien es muy rico, y que ya aparecía como cristalizado es dramáticamente interpelado por la irrupción de las nuevas tecnologías, cuya primera y quizás más notable característica es que por primera vez todos los medios de comunicación tienen un soporte único: el soporte digital.

La irrupción de las nuevas tecnologías y su impacto en la sociología de la comunicación

El debate acerca de si el impacto de las nuevas tecnologías es capaz de cambiar la estructura de una sociedad, o por el contrario, una nueva tecnología solo tiene andamiento porque existe una demanda social que la hace viable no está saldado a favor de ninguna de las dos posiciones, pero si es claro que para la sociología de la comunicación hay un antes y un después de la irrupción de los medios globales de comunicación y de Internet.

Es con la aparición de medios globales (cuyo paradigma es la versión internacional en inglés de CNN) y de Internet que la sociología de la comunicación, y en algunos aspectos, la sociología en general, deben repensar algunos de sus postulados tradicionales.

Los dos ejes centrales, medios y relaciones interpersonales, siguieron siguen los mismos pero la reconfiguración de los mismos obligó a dar un verdadero salto cualitativo.

No nos vamos a extender en el análisis del al impacto de los medios masivos que van desde las señales de televisión de alcance planetario a los Portales de Internet para concentrarnos en el cambio de las comunicaciones interpersonales ya que estos cambios son aún más revolucionarios y más desafiantes para la sociología.

Comunicación mediada por computadora (CMC)

A partir de mediados de los 90 confluyen dos hechos que obligan a reformular conceptualmente las conceptos teóricos existentes en el campo del comunicación interpersonal ya que deja de ser únicamente cara a cara a partir de:

a) La masificación del uso de Internet, que pasa de ser un espacio de búsqueda de datos (incluyendo a la prensa), envío y recepción de correo electrónico, y de lectura y participación en foros a ser un espacio de interacción personal de mano de los chats, mensajeros instantáneos y los sites sociales.

b) El desarrollo de la telefonía móvil en dónde se destaca el uso de los SMS.

c) La convergencia en Internet, como consecuencia de la base digital común, de todos los medios de comunicación relevantes, incluyendo la telefonía móvil. 

Esta nueva realidad hizo que el estudio en la comunicación mediada por computadora (CMC) abarque no solo a la realizada en Internet sino también a la efectuada mediante telefonía móvil.

Otro paso hacia el reconocimiento de esta nueva realidad fue la constatación de la existencia de las que, en su momento, fueran denominadas comunidades virtuales.

El primer investigador de las comunidades virtuales que alcanzó una difusión masiva fue Rheingold, cuya definición de comunidad virtual fue modélica:

Las comunidades virtuales son agregados sociales que surgen de la Red cuando una cantidad suficiente de personas lleva a cabo estas discusiones públicas durante un tiempo suficiente con suficientes sentimientos humanos como para formar redes de relaciones personales en el espacio cibernético. Rheingold, 1996:20

Posteriormente se desplegó una intensa labor de investigación de campo al respecto que concluyó que las diferencias entre real y virtual son inexistentes, al menos desde la mirada sociológica.

Más contemporáneamente Wellman define comunidades tomando en cuenta este hallazgo del cuál él es uno de los principales protagonistas:

Defino comunidad como una red de relaciones interpersonales que provee sociabilidad, soporte, información, sentimiento de pertenencia e identidad social. No limitaría la definición de comunidad a vecindarios y villorrios. Esta es una buena precaución para esta época y especialmente pertinente para el siglo XXI.

Esta supresión del léxico sociológico de lo real y lo virtual ha llevado al uso de los conceptos: interacciones cara a cara y las interacciones mediante comunicación mediada por computadora, que además no son opuestos sino complementarios.

Al masificarse Internet se ha constatado empíricamente que las redes sociales establecidas mediante CMC tienen un alto grado de correspondencia con las redes cara a cara, o incluso si se quiere a la inversa. 

Al analizar la relación entre las comunidades vecinales y las sustentadas en CMC, Wellman (2001:7) es aun más incisivo cuando afirma que existe una tendencia a que los hogares se conviertan en centros de comunidad en desmedro de la vecindad; merced a la CMC, ahora los hogares son base de contactos más voluntarios y selectivos que antes. 

Ante tanta evidencia también están en franco retroceso otras dos conceptos:

a) Que comunicaciones mediante chat o utilizando mensajeros instantáneos sea una actividad fundamentalmente lúdica para pasar a ser un medio de contención emocional, creación y sustento de comunidades. Al respecto afirma acertadamente Turkle: 

He argumentado que las experiencias en Internet nos ayudan a desarrollar modelos de bienestar psicológico que son posmodernos en un sentido significativo: admiten la multiplicidad, la flexibilidad... Nosotros también somos vulnerables al utilizar nuestras pantallas en estas formas. Las personas se pueden llegar a perder en mundos virtuales. Algunos están tentados a pensar en la vida en el ciberespacio como si no tuviera importancia, como un escape o una diversión que no significa nada. No es así. Nuestras experiencias son algo serio. Las despreciamos a riesgo propio. Turkle:1997:331-338

b) Que Internet aísla a los individuos quebrando sus redes cara a cara... en todo caso no los aísla más de lo que lo estarían en su comunidad local.

Como ya lo dijimos en los hechos las comunidades generadas cara a cara y las generadas mediante CMC tienen una alta correspondencia (es decir los integrantes son casi los mismos) por lo que nunca se oponen sino que se complementan.

Tal es así que alguien puede comunicarse cotidianamente y sin otras restricciones que no sean de carácter tecnológico con otra persona que no está en la misma localidad. Es el caso típico de los estudiantes que se han ido a una Universidad lejana a su hogar paterno o de las familias en las cuales algunos de sus miembros han emigrado del país de origen .

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